Fuentes primarias
El comunicado, la resolución, el dato del instituto de estadística. Los agregadores y los boletines de terceros sirven para detectar un tema; nunca para citarlo.
El problema ya no es encontrar noticias. Es distinguir cuáles cambian una decisión.
Hace veinte años, la ventaja competitiva era el acceso a la información. Hoy la información es gratuita, infinita e instantánea, y la ventaja se movió al otro lado: saber qué ignorar.
Markital existe para ese trabajo, y para dejar constancia de él.
Cualquiera que decida un presupuesto de marketing vive el mismo día: veinte anuncios de producto, tres modelos nuevos de inteligencia artificial y una docena de cambios en las plataformas de anuncios. Casi nada de eso cambia lo que hay que hacer el lunes.
Primero, el volumen dejó de ser un problema de acceso y pasó a ser uno de criterio. Enterarse es gratis; separar lo que mueve el negocio de lo que solo mueve el timeline es lo caro.
Segundo, las cifras que mueven presupuestos las publica, cada vez más, la parte interesada. Una plataforma anuncia un récord y no publica la cifra. Un gobierno anuncia una inversión privada. Una empresa mide el efecto de su propio producto. Cuando el dato perjudica a quien lo genera, o no se publica o llega con una metodología que impide compararlo.
Y tercero, la noticia dura un día y la consecuencia dura años. Un cambio en las reglas de un canal se cubre la mañana del anuncio y no vuelve a mencionarse. Ocho meses después, cuando llega la factura, ya nadie recuerda dónde estaba escrito.
No es una línea editorial abstracta: es un filtro que se aplica a cada hecho antes de escribirlo, y que deja fuera la mayor parte de lo que ocurre.
¿Cambia una decisión de presupuesto esta semana, ocurra donde ocurra?
El comunicado, la resolución, el dato del instituto de estadística. Los agregadores y los boletines de terceros sirven para detectar un tema; nunca para citarlo.
Cada entrada se verifica en dos o más medios independientes, y cada opinión enlaza a la nota concreta que se revisó, no a la portada del medio.
Si las fuentes primarias no coinciden en una cifra, no se elige la más cómoda ni se deja de publicar: se publica y se comenta la discrepancia dentro de la entrada.
Cada entrada lleva la fecha en que ocurrió el acontecimiento, no la fecha en que se escribió sobre él. Por eso el archivo se lee como una línea de tiempo y no como un blog.
En cada entrada anotamos si algún medio mexicano cubrió el hecho. En más de la mitad de los casos, ninguno lo hizo.
Cuando un periodo no reúne material verificable, se publica corto y se dice por qué en la página del mes. No se rellena.
La consecuencia de este filtro es que Markital publica menos que cualquier medio del sector. Es el objetivo, no un efecto secundario.
Un método no vale por cómo se describe, sino porque se puede auditar. Todo lo publicado desde mayo de 2025 está en la Biblioteca, con sus fuentes enlazadas y sus previsiones a la vista.
Cuando anticipamos algo, queda escrito con fecha. En mayo de 2026 registramos que una filtración sobre una multa a Google se confirmaría en el rango filtrado y antes del verano. Ocurrió el 23 de julio.
Y cuando una cifra propia no aguanta, también se dice: el dato de cobertura mexicana mide nuestra revisión de fuentes, no es un censo de la prensa nacional. La versión más ambiciosa de esa cifra sería exactamente la clase de dato que este proyecto le señala a los demás.
La edición diaria y el archivo completo son gratuitos, y van a seguir siéndolo. No hay muro de pago, contenido reservado ni plan premium.
Cuando una entrada menciona un servicio propio —consultoría o herramientas— se dice ahí mismo. No hay recomendaciones pagadas, ni enlaces de afiliado, ni contenido patrocinado sin etiquetar. Y hay un límite explícito: en notas sobre privacidad o vigilancia no va ninguna recomendación comercial, aunque tocara por rotación. Vender ahí sería oportunista.
Si en algún momento eso cambia, se dirá antes de que cambie.
Si encuentras un error, una fecha equivocada o una fuente mal atribuida, escríbeme: hola@markital.cloud. Las correcciones se aplican sobre la entrada y se hacen visibles; no se borran en silencio.